Las imágenes de un proyecto enseñan el resultado. El caso de estudio enseña lo que de verdad se contrata: tu forma de entender un problema, de tomar decisiones y de llegar a una solución que funciona. Es la pieza que más se comenta en una entrevista y la que convence a un cliente de que no eres uno más. Esta guía te da una estructura clara y ejemplos para escribirlo sin bloquearte.
Qué proyectos merecen un caso de estudio
No todos. Desarrolla en profundidad dos o tres proyectos y deja el resto como fichas breves. Elige los que cumplan la mayoría de estas condiciones:
- Representan el tipo de trabajo que quieres conseguir a partir de ahora.
- Tuviste un papel importante y puedes explicar tus decisiones.
- Hubo un problema interesante que resolver, no solo una ejecución.
- Tienes algún resultado que contar, aunque sea cualitativo.
- Puedes mostrarlo: tienes permiso del cliente o puedes anonimizarlo.
La estructura en cinco partes
Esta estructura funciona en casi cualquier profesión porque sigue el orden natural de una historia: situación, conflicto, acción y desenlace. Puedes cambiar los nombres de los apartados, pero no te saltes ninguno.
1. Contexto: quién, qué y cuándo
Dos o tres frases. Quién era el cliente o la empresa (o qué tipo, si es confidencial), qué encargo había, cuánto duró y cuál fue tu papel exacto. Este último punto es crucial: «Diseñé la identidad completa» no es lo mismo que «Formé parte de un equipo de cuatro personas y me encargué del sistema tipográfico».
2. Reto: el problema que había que resolver
Aquí está la diferencia entre un caso de estudio y una ficha. Explica por qué el encargo era difícil o interesante. Restricciones de presupuesto, de plazo, técnicas, de espacio, de público. Un buen reto se puede resumir en una frase: «La tienda vendía bien en escritorio, pero casi nadie terminaba la compra desde el móvil».
3. Proceso: cómo lo abordaste
Los pasos que diste y, sobre todo, por qué. Investigación, primeras ideas, lo que descartaste y las razones, pruebas con usuarios, conversaciones con el cliente. No describas cada reunión; elige los tres o cuatro momentos en los que tomaste decisiones importantes. Incluir algo que no funcionó y cómo corregiste el rumbo da credibilidad.
4. Solución: lo que entregaste
Ahora sí, las imágenes protagonistas: el resultado final, bien presentado, con pies que expliquen qué se ve y qué decisión hay detrás. Conecta la solución con el reto: si el problema era la compra en móvil, enseña el flujo en móvil.
5. Resultados: qué cambió
Lo que pasó después. Si tienes datos que puedes compartir, úsalos con precisión y contexto. Si no, hay resultados cualitativos igual de válidos: el cliente lanzó el producto en la fecha prevista, el proyecto se publicó o premió, el equipo adoptó tu sistema de componentes, la vivienda se adaptó a una familia que necesitaba accesibilidad. Termina con lo que aprendiste o harías distinto.
Ejemplos por profesión
Diseño UX/UI
Contexto: aplicación de citas de una clínica, tú como única diseñadora durante tres meses. Reto: muchos pacientes llamaban por teléfono porque no encontraban cómo cambiar una cita. Proceso: entrevistas con recepción, análisis de las llamadas más frecuentes, prototipo en Figma probado con cinco pacientes. Solución: acceso directo a «Mis citas» desde la pantalla de inicio y flujo de cambio en dos pasos. Resultado: recepción notó menos llamadas para cambiar citas. Más en la página para diseñadores UX/UI.
Arquitectura e interiorismo
Contexto: reforma integral de un piso de 70 m² en un edificio antiguo para una pareja que teletrabaja. Reto: crear dos zonas de trabajo sin perder el salón y con una sola ventana a la calle. Proceso: tres propuestas de distribución, estudio de la luz natural, elección de puertas correderas. Solución: planos antes y después, fotos del resultado. Resultado: la pareja gana un despacho cerrable y el salón conserva la luz.
Desarrollo
Contexto: herramienta interna para un equipo de logística. Reto: los informes diarios se hacían a mano en hojas de cálculo. Proceso: entender el flujo real, decidir el stack, modelar los datos, iterar con dos usuarios clave. Solución: aplicación web con importación automática y panel de informes; enlace al repositorio o capturas si es privado. Resultado: el informe pasa a generarse solo y el equipo deja de copiar datos a mano.
Redacción y marketing
Contexto: tienda online de cosmética natural que quería un tono propio. Reto: las fichas de producto eran copias de las del fabricante. Proceso: guía de tono, plantilla de ficha, reescritura de los productos principales. Solución: extractos de antes y después. Resultado: el cliente adoptó la guía para todo el catálogo. Si te dedicas a esto, consulta la página para redactores.
Cómo montarlo en NGFolios
NGFolios tiene un bloque específico, Caso de estudio, pensado para contar un proyecto en detalle con sus métricas. Lo más práctico es dedicar una página a cada caso destacado y combinarlo con otros bloques:
- Portada con el nombre del proyecto y una imagen que resuma el resultado.
- Caso de estudio con el contexto, el reto, la solución y los resultados.
- Proceso, para mostrar los pasos de forma visual.
- Galería o Imagen y texto para el resultado final, con pies explicativos.
- Contenido incrustado para un prototipo de Figma, o Vídeo para una pieza audiovisual.
- Cita o Testimonios con lo que dijo el cliente.
- Llamada a la acción al final: «¿Tienes un proyecto parecido? Escríbeme».
En el plan Premium tienes además el bloque Antes / después, que compara dos imágenes arrastrando un divisor, muy útil para reformas, retoque fotográfico o rediseños, y Tarjetas apiladas para contar los pasos del proceso a medida que se hace scroll.
Si tus casos son largos, las plantillas que favorecen la lectura, como Editorial o Minimal, funcionan especialmente bien. Atelier es una buena opción para interiorismo y arquitectura de gama alta.
Cómo escribirlo sin bloquearte
- Rescata el material: correos, briefing, bocetos, versiones descartadas, capturas intermedias. Te recordarán decisiones que ya habías olvidado.
- Escribe primero una frase para cada una de las cinco partes. Si no puedes escribir la del reto, quizá ese proyecto no merece caso de estudio.
- Amplía cada frase a un párrafo corto, sin preocuparte por el estilo.
- Elige las imágenes que ilustran cada parte y escribe sus pies.
- Recorta: quita todo lo que no ayude a entender una decisión o un resultado.
- Léelo en voz alta y pide a alguien que te diga qué ha entendido.
Errores frecuentes al escribir un caso
- Empezar por la solución sin explicar el problema: el lector no puede valorar si la solución es buena.
- Usar «nosotros» en todo el texto sin aclarar qué hiciste tú.
- Describir herramientas en lugar de decisiones: «Usé Figma» no dice nada; «Probé dos estructuras de navegación y elegí la que entendían a la primera» sí.
- Textos interminables sin títulos ni imágenes que los rompan.
- No terminar con una invitación a contactar.
Un caso bien escrito es también tu mejor contenido para Google, porque es texto propio, específico y útil. Lo explicamos en la guía de SEO para portfolios. Y para ver cómo encaja dentro de todo el portfolio, vuelve a cómo hacer un portfolio paso a paso.