Cada sección de un portfolio tiene que ganarse su sitio. Si no ayuda a que quien lo ve entienda tu trabajo o decida contactarte, está ocupando espacio y atención. En esta guía separamos lo imprescindible de lo opcional y te damos criterios para decidir según tu profesión y tu objetivo.
Las cuatro secciones imprescindibles
Da igual que seas fotógrafo, desarrolladora o arquitecto: sin estas cuatro piezas el portfolio no cumple su función.
1. Portada: quién eres y qué haces
La parte superior de la página de inicio debe responder en una frase a «qué haces y para quién». Añade tu nombre, una línea de especialidad y un botón hacia tus proyectos o hacia el contacto. Si tu trabajo es visual, una imagen potente ayuda; si no lo es, un titular bien escrito pesa más que una foto de archivo.
Ejemplos de líneas de especialidad que funcionan: «Ilustración editorial y de libro infantil», «Diseño UX para aplicaciones de salud», «Vídeo corporativo y de eventos en Madrid». Todas dicen qué y, a menudo, para quién o dónde.
2. Proyectos: tu mejor trabajo, con contexto
Es el corazón del portfolio. Entre cinco y ocho proyectos seleccionados, ordenados por relevancia para lo que buscas. Cada uno con título, tu papel, el tipo de cliente y una frase de resultado. Los dos o tres más importantes merecen un caso de estudio completo con contexto, reto, proceso y resultado.
El formato depende del oficio. Una fotógrafa agrupará por series o tipos de encargo en galerías; un desarrollador enlazará el repositorio y la demo; un redactor mostrará extractos con enlace al texto publicado; una interiorista combinará fotos del espacio terminado con planos o el estado previo.
3. Sobre mí: la persona detrás del trabajo
Quien contrata a una persona quiere saber cómo es trabajar con ella. Tres o cuatro párrafos con tu trayectoria resumida, qué te diferencia y qué tipo de proyectos buscas. Incluye una foto tuya real: genera confianza, sobre todo si trabajas con particulares.
4. Contacto: sin obstáculos
Email visible, perfiles profesionales enlazados y, si te interesa, teléfono. Repite la llamada a la acción al final de la página de inicio y de cada caso de estudio. Si estás disponible para nuevos proyectos, dilo; si no, también, e indica desde cuándo.
Secciones opcionales que suman (según tu caso)
Estas secciones no son obligatorias, pero en el perfil adecuado marcan la diferencia. Elige las que respondan a dudas reales de quien te va a contratar.
Servicios y precios
Imprescindible si trabajas por encargo, casi siempre irrelevante si buscas empleo. Describe cada servicio por el problema que resuelve, no solo por su nombre: «Sesión de producto para tienda online: fondo neutro, fotos listas para la ficha y para redes» explica más que «Fotografía de producto». Publicar precios orientativos («desde…») filtra consultas que no encajan; si prefieres no hacerlo, explica cómo presupuestas.
Testimonios, logos y prensa
La prueba social es especialmente valiosa para freelance y para perfiles que trabajan con clientes finales. Dos o tres testimonios con nombre, cargo y empresa valen más que diez anónimos. Los logos de clientes funcionan si son reconocibles en tu sector y tienes permiso para mostrarlos.
Proceso de trabajo
Explicar tus pasos (primera reunión, propuesta, bocetos, revisiones, entrega) reduce la incertidumbre de quien nunca ha contratado a alguien como tú. Es muy útil en arquitectura, interiorismo, diseño de marca o desarrollo a medida, donde el cliente teme no saber qué va a pasar.
Experiencia, formación y habilidades
Si buscas empleo, una trayectoria resumida y tus habilidades principales ayudan a encajar tu perfil con la oferta. No copies el CV entero: destaca lo que conecta con los proyectos que muestras y ofrece el currículum completo para descargar. En la guía portfolio vs currículum explicamos cómo repartir la información entre ambos.
Cifras destacadas
Años de experiencia, proyectos entregados, bodas fotografiadas, aplicaciones publicadas. Solo si son ciertas y significativas. Tres cifras bien elegidas comunican más que seis.
Vídeo, contenido incrustado y código
Para videógrafos, el vídeo no es opcional: es el proyecto. Para diseñadores de producto, un prototipo de Figma incrustado demuestra interacción mejor que una captura. Para desarrolladores, un fragmento de código bien elegido y comentado dice mucho de cómo escribes.
Preguntas frecuentes
Si respondes siempre a las mismas preguntas por email (plazos, desplazamientos, número de revisiones, formatos de entrega), ponlas en tu portfolio. Ahorras tiempo y transmites experiencia.
Qué incluir según tu profesión
- Fotografía: galerías por tipo de encargo, servicios con lo que incluye cada sesión, testimonios y zona de trabajo. Ver la página para fotógrafos.
- Diseño UX/UI: dos o tres casos de estudio con proceso, prototipo incrustado, habilidades y experiencia. Menos imágenes sueltas, más explicación.
- Desarrollo: proyectos con enlace a repositorio y demo, stack técnico, experiencia y, si aportan, fragmentos de código. Ver la página para desarrolladores.
- Arquitectura e interiorismo: proyectos con fotos y planos, proceso de trabajo, servicios y ubicación.
- Redacción: extractos de textos publicados con enlace, sectores en los que escribes, servicios y testimonios.
- Estudiantes: proyectos académicos y personales contados como encargos, formación, habilidades e idiomas.
En qué orden colocarlas
El orden importa tanto como la selección, porque cada visitante baja hasta donde le interesa y luego se va. Coloca arriba lo que responde a su primera duda y deja para el final lo que solo buscan quienes ya están convencidos.
- Portada con tu especialidad y un botón claro.
- Proyectos destacados, empezando por el más relevante para tu objetivo.
- Servicios, si trabajas por encargo, o experiencia resumida, si buscas empleo.
- Prueba social: testimonios, logos o prensa.
- Breve presentación con enlace a la página «Sobre mí».
- Llamada a la acción y contacto.
Si buscas empleo, sube la experiencia y baja los servicios; si captas clientes, haz lo contrario. Y si tu trabajo es casi exclusivamente visual, como en fotografía o ilustración, puedes reducir el texto de la página de inicio al mínimo y dejar que la galería ocupe la mayor parte, siempre que el «Sobre mí» y el contacto queden a un toque.
Lo que conviene dejar fuera
- Proyectos que ya no representan tu nivel o que no tienen nada que ver con lo que buscas.
- Barras de porcentaje en habilidades («Photoshop 90 %»): no significan nada para quien las lee.
- Datos personales innecesarios: dirección completa, fecha de nacimiento o estado civil.
- Trabajos confidenciales sin permiso del cliente.
- Textos de relleno o de ejemplo que vengan con la plantilla.
- Enlaces a perfiles abandonados.
Cómo montarlo con bloques de NGFolios
Cada sección de esta guía tiene un bloque equivalente en NGFolios: Portada, Proyectos, Caso de estudio, Galería, Sobre mí, Contacto y Disponibilidad para lo imprescindible; Servicios, Precios, Testimonios, Logos, Prensa, Proceso, Experiencia, Formación, Habilidades, Cifras, Vídeo, Contenido incrustado, Código y Preguntas frecuentes para lo opcional. Añades, reordenas, duplicas u ocultas bloques desde el editor, con vista previa en vivo.
Un consejo práctico: empieza con los imprescindibles en la página de inicio, publica y añade secciones opcionales solo cuando detectes una duda recurrente de tus contactos. Si quieres el proceso completo de principio a fin, sigue la guía cómo hacer un portfolio paso a paso.